9 de enero, 2012
Ahora que ya retornó al suelo, muchos nos preguntamos ¿porqué?…
Reclamo que se trata de una inmolación. Respeto que cada quien tenga su propio entendimiento e interpretación de mi muerte, sin duda habrá muchas diferencias. Pero para mí, el significado es de inmolación, en muchos sentidos. El cerebro humano no es el único que le da un uso simbólico a los objetos o a sus propios comportamientos, mensajes en clave más complejos que lo evidente; otros primates lo hacen, también en aves, insectos y hasta plantas. Olores, colores, movimientos rituales, sonidos… forman parte del repertorio de acciones de sobrevivencia y reproducción. En este caso, yo quiero reproducir un mensaje, el de la reflexión del Homo Extintor, y la sexta extinción masiva del holoceno o antropoceno; suceso que se puede extender desde los inicios del cuaternario o antropozoico, hace más de dos millones y medio de años.
¿La manera es demasiado radical?
Sí, pero eso es tan sólo el acento del mensaje: somos la especie más extrema de la historia de la vida en este planeta. Es necesario que asumamos las consecuencias de este hecho sin contemplaciones, sin torceduras, sin maquillajes. Y aunque de mi parte sólo sea una apelación a la conciencia de especie, otro gesto simbólico que espero me concedan, es sepultarme envuelto sólo en un petate.
¿Cuáles son sus últimas palabras escritas?
Para este final deseo ser breve, y esto es lo que digo:
A mis familiares: ¡Perdónenme, Perdónenme por todo el dolor que les provoco! Ustedes no son, no son responsables por mi decisión.
A mis amigos/as, compañeras/os y conocidos/as: ¡La vida continúa!
A cada ser humano que pueda alcanzar, estas precisas y hermosas palabras de Los Amigos Invisibles: “Deja que la tierra nos ensucie todo el cuerpo”.
______________________________________________________________
Aún no hay trackbacks